Me encontraba en una fiesta en mi ex-colegio, de esas en las que se celebraba el día del deporte y podía observar a todos los niños jugar fútbol y pelota de mano en las paredes de los pasillos grandes de la planta baja. Allí fue que me encontré con alguien, desconozco quien era realmente esa persona, el solo quería jugar y yo le dije que estaba de acuerdo. Nos pusimos a jugar y fue que mientras me encontraba tirando la pelota empecé a recordar lo bien que se me hacía jugar, no era un experto, pero tampoco era de los malos. De repente se acerca un amigo de colegio, era muy amigo mío y que junto a su primo nos vinieron a retar, al principio dude de aceptar pero luego lo pensé bien y comenzamos a jugar.

El partido estuvo muy reñido al principio y luego sacamos una diferencia amplia, llegados a los 16 puntos le dije a mi compañero que cambiáramos de posición, y así fue que me fui para atrás. Desde ese momento el marcador empezó a cambiar y empezamos a perder, hasta llegar el punto de empatarnos y pasarnos a perder por 2 puntos más. Hasta ese instante  me encontraba muy molesto y era que mi compañero no jugaba como debiera ser, fue cuando le dije que se fuera para atrás y luego volví a jugar adelante. Desde ese momento otra vez comenzamos a ganar haciendo puntos que realmente me costaron mucho esfuerzo, creo recordar movimientos que los hacia cuando estaba en colegio para poder ganar esa partida, use todo mi conocimiento sobre la pelota de mano para poder remontar el marcador.

El resultado final fue de 20 a 18, cifra con la que estuve contento y me fui del colegio. Al salir del colegio, ya como otra escena, vi que la puerta del colegio era diferente, era de esas puertas de metal grandes que existen en las plazas con puntas sobre ellas. Al tratar de salir vi que la puerta estaba cerrada, fue cuando mire a todos lados y vi que no había absolutamente nadie, así que me puse a pensar y decidí saltar la puerta. Cuando logre atravesarla saltando, se me apareció otra vez mi amigo de infancia, mi rival de la última partida, el cual me dio alcance cruzando la gloriosa puerta y me dijo, – mira esto!,  fue que me mostro su móvil/celular con fotos de gente que estaba buscada, no recuerdo si por la policía o por el colegio, el caso es que era gente extraña que nunca había visto. Al pasar foto tras foto, apareció la mía, una foto en la que me encontraba con unos lentes oscuros y mi chaqueta roja de hace muchos años, en la foto miraba casi de perfil y tenía el pelo largo como en esos tiempos. Cuando me llegue a reconocer en la foto, no dije nada, y él siguió pasando con la siguientes fotos, fue allí que le dije que me voy para mi casa, mientras caminaba pensaba,  ¿Porque estaba yo en esas fotos?

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